¿Cómo empezo la confección de las naranjas?


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La descripción más antigua que conocemos de las distintas operaciones encaminadas a la comercialización de la naranja la encontramos en una memoria fechada en 1873. Los agricultores vendían la naranja en el campo a los comerciantes, corriendo estos con todos los gastos posteriores incluidos los de la recolección del fruto.

Los sistemas de venta eran básicamente dos: a ull, en el cual se valoraba la cosecha y se abonaba su importe al agricultor, y a peso ( o por millares), en cuyo caso, y previo acuerdo en el precio unitario, se procedía al pesado o conteo de la cosecha. Si la recolección se hacía a peso, la unidad de medida era la arroba valenciana, equivalente a 12,780 Kg.

A finales del siglo pasado la naranja se cogía a mano, rompiendo las ramas y quedando un trozo de las mismas unido al fruto. Se depositaban así en montones en el mismo huerto y allí unas mujeres cortaban los pedúnculos a ras de cáliz con unas tijeras de podar. Más tarde esta forma de recolección fue sustituida por la realizada con unos alicates especiales, manejados por el collidor, con los que corta el pedúnculo a ras de cáliz.

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La naranja así cogida se dejaba en el campo unos días cubierta de paja, para que el fruto hiciera la primera porgà, terminada la cual se realizaba una selección, eliminando las naranjas podridas, y se transportaba el resto al almacén, donde la mecanización era inexistente, y todas las operaciones de confección se realizaban de forma manual.

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A su llegada del campo la naranja se amontonaba en el almacén, cuyo suelo se cubría con paja de arroz, para proceder a su manipulado. En primer lugar se realizaba la tría, operación que realizaban las triadoras, separando las naranjas manchadas o defectuosas. Las naranjas que superaban esta fase de selección se clasificaban a continuación por tamaños o marcas según su diámetro ecuatorial. El calibrado de la naranja se hacía cogiendo la fruta con la mano y viendo los dedos de la otra que eran necesarios para unir el dedo pulgar y el corazón, lo que daba como resultado su inclusión en uno de los siguientes grupos:

  • Naranja de mano y más de cuatro dedos: Bombo
  • Naranja de mano y tres a cuatro dedos: Floreta
  • Naranja de mano y tres dedos: Primera
  • Naranja de mano y dos dedos: Segunda
  • Naranja de mano y un dedo: Tercera

Para aumentar la precisión del calibrado pronto se introdujeron calibradores de aros metálicos, cuyos diámetros correspondían a los de los grupos indicados.

Una vez clasificada y calibrada, las empaperadores envolvían la naranja con papel de seda, quedando así preparada para su colocación en las cajas; los tipos de envases más utilizados eran la caixa de 90 Kg de fruta y la mitja caixa de 45 kilos. Esta operación la realizaban dos mujeres que se arrodillaban e los extremos de la caja, las encaixadores, que las arreglaban de forma que no quedaran flojas ni excesivamente apretadas.

Las cajas llenas pasaban a manos del fuster, quien clavaba la tapa procurando no lastimar ningún fruto con los clavos. Finalmente el embalador ataba la caja con una soga de esparto formando tres fajas, cruzadas por otra que abarcaba toda la caja pasando por los testeros, sobre los que la marcadora estampaba las marcas del exportador, así como la clase y el calibre, con lo que la caja quedaba lista para su exportación.

(Fuente: Levante, el Mercantil Valenciano, “Historia de la naranja”)

04 dic 2015 No Comments

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