Los falsos mitos de la fruta


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Las frutas y verduras, como casi todo en este mundo, están llenas de mitos, muchos de ellos, de tradición popular, falsos al no estar contrastados científicamente.

Hoy vamos a intentar desmitificar algunas de estas falsas ideas que, en  muchas ocasiones, condicionan nuestros hábitos alimenticios.

La fruta como postre engorda: no existe ninguna razón científica que lo demuestre. Una pieza de fruta aporta las mismas calorías se tome antes o después de las comidas. Si se toma antes produce saciedad por su aporte fibra, evitando una ingesta excesiva posterior. El orden en que se ingieren los alimentos no importa si la cantidad de calorías es la misma.

Las frutas ácidas adelgazan: ningún alimento engorda o adelgaza. Solo es una cuestión de equilibrio entre lo que comemos y lo que gastamos.

Se solía decir que un jugo de pomelo en ayunas quema las grasas. No es cierto, aunque  ayuda a eliminarlas. Cualquier fruta cítrica que tenga fibras (kiwi, frutilla, limón, pomelo o naranja) ayuda a que la vesícula funcione mejor, y elimine las grasas a través del intestino.

Las frutas, tanto las dulces como las ácidas, son bajas en calorías y muy beneficiosas para nuestra salud.

Las fresas son afrodisíacas: tal vez por su color, forma, aroma, brillo o textura podrían avalar esta afirmación, pero la ciencia no ha encontrado ninguna razón para apoyar esta afirmación.

Las naranjas, zanahorias y melocotones son alimentos bronceadores: su color se debe a los betacarotenos, compuestos activos de gran poder antioxidante, que NO broncean pero sí protegen a las células de la piel de las radiaciones solares.

Comer fruta con piel es más nutritivo: una gran parte de la fibra y muchas sustancias activas se encuentran en mayor proporción en la piel de las frutas, aunque también están en buena cantidad en la pulpa.

Por esta razón, debemos comer fruta todos los días, con o sin piel.

Comer melón por la noche resulta indigesto: “el melón por la mañana es oro, a mediodía plata y por la noche mata”. Dicha afirmación solo tiene de cierto lo que pudiera haber sentido una persona que en un momento determinado se indigestó comiendo melón.

Lo único que está demostrado científicamente es que el melón y la sandía son frutas muy ricas en agua y cuando se toman en exceso pueden diluir el ácido del estómago y dificultar la digestión.

Espero haber disipado algunos de esos falsos mitos que a veces se sientan en nuestra mesa.

06 dic 2015 No Comments

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